El núcleo de Los Caños de Meca se halla en principio dentro de la órbita fenicia y romana; de tal manera que allí consta haberse situado el templo de Juno, punto de referencia inevitable para los navegantes que completaban su periplo por allende estrecho. También aquí, se instalaron almadrabas antiguamente.

Hace algunos inviernos, un temporal dejó al descubierto unas grandes piletas romanas para la salazón. Como en Zahara, también la lengua castellana deja constancia de la ebria actividad atunera que presenció aquella costa en tiempos del ducado: "Ir de la Zeca a la Meca" dice Horozco que es un dicho popular que tiene su origen en el hecho de andar de una almadraba a otra. Aunque si, como puntualizan los Regueira, la Zeca era la casa de moneda de Sevilla, más parece que el dicho haga referencia a la naturaleza de la gente que iba de lugar en lugar hurtando.

Desde temprano, de ahí su nombre, Los Caños Meca tuvo fama por la riqueza de sus aguas dulces que debieron de impresionar a los árabes, tan carentes en su lugar de origen de ellas. Y si Media Sidonia fue bautizada con un patrocinio tomado de Sidón, no nos extrañe que Los Caños de Meca deba su nombre a la ciudad sagrada de los musulmanes.